
Al ver el nombre de Pelahustán cualquier hijo de vecino se preguntará si no se trata posiblemente de una república poca conocida ubicada en centroasia.
En realidad es un municipio español que se encuentra a una gran distancia de aquella zona del mundo situado en la proximidades de la rocosa Sierra de San Vicente
no muy lejos de la ciudad de Toledo, y por lo tanto, el pueblo se encuentra a una distancia considerable de los mares que rodean nuestra península.
El fotógrafo, José Frisuelos (Pelahustán,1956) vió el mar por primera vez en Valencia a los dieciocho años, justo al año de iniciarse en la fotografía.
En el trabajo "Playeras", Pepe Frisuelos, plasmando la vastedad de los mares elabora un estudio sobre lo que ha resultado ser en la España moderna uno de
los bienes más apreciados y rentables del país, los más de 7.500 kilómetros del litoral salpicado con aproximadamente unos 3.000 playas para solaz del público
español y los millones de turistas que se bañan en sus aguas.
Este fotógrafo con una experiencia expositivo de más de veinte años ha elegido una que tiene que ver más con la excepción que con la norma al tocar este
mayoritario destino del turismo que acude a nuestro país u otro lugar semejante de playas y costas bañados en sol más de 300 días al año.
En las fotografías del Mediterráneo, el Atlántico y el Caribe, el fotógrafo ha escogido plasmar la inmensidad espacial del cielo y el agua fronteriza con las
sinuosas orillas que les bordean formando un horizonte expansivo.
En contraste con el panorama veraniego habitual, las playas de Frisuelos se ven infrapobladas. Las olas, las nubes grisaceas de aspecto amenazante de tempestades
estivales no disuaden a los nadadores, corredores ni surfistas en sus fotos. Sus protagonistas gozan el mar, -de distintos tonalidades entre azules y
grises- tanto en solitario o disfrutando de la compañía de algunos compañeros. Sólo unos cuantos bañistas de entre los millones de turistas que se bañan en
nuestras playas han logrado entrar dentro del encuadre del artista aunque, eso sí, él ha registrado los trazos del paso de la masa humana playera en algunas
fotografías que nos muestran pisadas dejados en la arena.
Estas fotos evidencian una extrema visión personal de un patrimonio estridentemente público, las orillas del mar, la horizontalidad del agua. Playas como las de
la Concha o la Carihuela o las Canteras sugieren enjambres de humanidad. Las fotografías de Frisuelos mostrando bañistas a cualquier hora del día provocan
en el espectador algo más que una simple visión de algunas personas gozando de un momento del ocio.
Estas imágenes tienen un alcance casi poética más allá de la contemplación visual, despertando en el espectador la sensación del sonido de las olas rompiéndose
en la orilla arenosa, el olor salobre del agua marina y la sensación de una brisa que cabalga sobre el agua.
Recordando la ocasión en que contempló el mar por primera vez, el artista comenta que "desde entonces, siempre que estoy a la orilla del mar encuentro la calma
cuando miro y admiro la vida y la gente que habita sus orillas, eso sí, con los pies en la arena." A través de las fotografías de "Playeras" Pepe Frisuelos
comparte con el espectador una percepción muy personal sobre uno de los fenómena más misteriosos del planeta, sus mares y océanos.
Rosalind Williams

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