
José Frisuelos en su aproximación al personaje retratado produce una relación que podríamos denominar íntima, más aún cuando se trata de personajes conocidos, queridos o admirados por él. Los hilos que tejen esta relación quedan al descubierto en el retrato y los personajes no trasmiten al espectador otra emoción que la deriva de este encuentro entre fotógrafo y retrato. El equilibrio entre personaje fotográfico y autor de la imagen queda entonces compensado y ambas partes conviven armoniosamente en el interior del retrato.
En el caso de los retratos que podemos contemplar en Frisuelos fotografía, la composición es sencilla, porque nada hay que demonstrar, por nada hay que luchar. La atención del espectador se centra de modo natural en la hermosa relación que existe entre los personajes y el autor de la imagen.
Anónimo

Pepe Frisuelos: paz, entusiasmo y generosidad por José María Díaz Maroto
Click! por Manuel Rodríguez Redondo
Playeras por Rosalind Williams